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domingo, 26 de abril de 2015

Transferir fotos a madera

Hace tiempo que me viene rondando la idea de transferir fotos a madera, pero  por falta de tiempo, siempre  lo voy posponiendo. Hace meses que tenía el material en casa y por fin llegó el momento de ponerse manos a la obra.
Lo primero que necesitamos es un trozo de madera, en cualquier tienda de bricolaje podrás comprarlo. Te aconsejo que pienses de antemano qué harás con la foto resultante. Si pretendes ponerle un marco, consíguelo primero para cortar la madera a su medida y no al revés. Es difícil encontrar un marco para unas medidas que no sean estándar, tendrás que encargarlo, así que será más caro. Puede quedar bonito que la foto no ocupe toda la madera, para que tenga un pasepartout donde se vean las betas. 

A la hora de escoger la madera,  es conveniente que la escojas con las betas muy marcadas, cuanto más se vean, más bonito será el efecto. El pino puede ser una buena elección.

También necesitaremos Gel médium, lo puedes encontrar en las tiendas de manualidades, el precio ronda los 10 euros, pero después de hacer mi primera transferencia, veo que voy a tener gel para una buena temporada, cunde mucho. He leído en algún foro, que también se puede utilizar cola blanca o alkil. No lo he probado,  así que no conozco el resultado, pero parece ser que es el mismo.


Ahora vamos al punto más importante, que es la fotografía. Necesitamos una fotocopia en papel normal. La impresora debe ser laser, no sirven las de inyección de tinta. Es importante imprimirla en modo espejo, ya que al ponerla boca abajo sobre la madera la veremos al revés. 





Teniendo ya todo lo necesario, comenzamos echando gel médium sobre la foto, por el lado impreso y también sobre la madera. No dejaremos ningún hueco sin gel. Pondremos  la foto boca abajo y poco a poco con suavidad para no romper la hoja, ya que ahora está húmeda, eliminaremos cualquier burbuja de aire que pudiera quedar. Si nos quedan burbujas, ese espacio no se unirá a la madera y faltará la imagen.



Dejamos secar la madera durante horas, hasta que el papel esté totalmente seco, será el momento de empezar a retirarlo. Para ello debemos mojar el papel y con el  dedo iremos  frotando sin brusquedad, hasta que hayamos retirado todo el papel. La imagen aparecerá pegada sobre la madera. 


















Esta es la primera que he hecho y me he dado cuenta de que la parte más difícil de eliminar es el papel blanco que queda fuera de la foto (los márgenes), así que mi consejo es que la recortemos antes de hacer la transferencia. También deberíamos colocar cinta de carrocero alrededor, para no manchar la madera con el gel medium. Cualquier resto que quede sobre la madera, se verá una vez seco y ya no podremos quitarlo.

Hasta que no se seque por completo la madera, no sabremos si hemos finalizado con el trabajo, ya que mientras la superficie esté húmeda, los colores son muy vivos y no vemos restos de papel.  En la siguiente foto, vemos el resultado de no haberlo eliminado todo. Así que no queda más remedio que volver a repetir el proceso, hasta que una vez seco, los colores de la fotografía aparezcan limpios.


El efecto final sería este, la madera se ve a través de la fotografía. Es preferible utilizar fotos con colores claros, porque a través de ellos se ven mejor las vetas.






lunes, 8 de septiembre de 2014

Fotografía macro

Quien haya visto mis reportajes, sabe perfectamente que la fotografía macro es, sin lugar a dudas, mi preferida. Fotos llenas de detalles, cosas que vemos habitualmente, pero que por su tamaño nos pasan desapercibidas. Tengo cierta debilidad por las gotas de agua; esa perfección posada sobre cualquier superficie, tan redondas y con un punto de apoyo tan pequeño, que podrían parecer montajes.
En sus orígenes el nombre atribuido a este tipo de fotografía era fotomacrografía, pero  se ha ido acortando hasta quedarse en  “macro” y a pesar de lo que la mayoría de la gente cree,  no es una función de la cámara , sino un objetivo en sí. Es cierto que las cámaras digitales suelen ofrecer el modo macro ( suele representarse con una flor, (una especie de tulipán) con el que podemos acercarnos mucho al objeto, pero nunca lo suficiente, como para estar hablando de fotografía macro.








Entendemos por fotografía macro, aquella en  la que el objeto aparece más grande de lo que es en realidad, sin necesidad de ampliarla; como en el ejemplo siguiente, el mismo abejorro se asustaría de sí mismo.

Ya he hablado en otros post de la importancia del fondo , en este tipo de fotografías debemos prestarle una mayor atención. Nos centramos en un solo objeto y tiene que quedar claro que es el protagonista, él y solo él, así que no pasa nada porque salgamos a la naturaleza con nuestra cartulina verde o negra debajo del brazo.  Puede resultar un fondo improvisado muy útil, además como va a quedar difuminado, no se sabrá de que se trata. También nos pueden servir para evitar el aire, el mayor enemigo de los macros al aire libre. El trípode también es un buen aliado, para poder utilizar velocidades lentas si son necesarias y si además utilizamos el disparador automático, tendremos las manos libres para sujetar las cartulinas.





Otro punto importante es la  profundidad de campo, en este tipo de fotografía es muy pequeña, así que si utilizamos el enfoque automático, no siempre conseguiremos que quede enfocada la parte del objeto que nosotros elijamos, por lo tanto, el mejor consejo para controlar el enfoque es que sea manual.


Todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa si no tememos presupuesto para comparnos un objetivo macro? No pasa nada, existen alternativas, siempre podremos echar mano de las lentes de aproximación. Podríamos llamarlas “filtros” ya que, acopladas al extremo de nuestro objetivo, consigue aumentar las imágenes como si se tratase de una lupa.





Son fáciles de usar, así que no tenemos que desmontar ni sustituir el objetivo. No influyen en la cantidad de luz que llega a nuestra cámara. Su peso es insignificante y el precio puede variar entre 15 euros si los compramos por internet y unos 30.
Aunque debemos tener en cuenta, que para conseguir una buena nitidez debemos cerrar el diafragma más que con el objetivo, por lo que necesitamos una buena cantidad de luz. Creo que es el único inconveniente que podemos atribuirle a este accesorio.

Así que ya no tenemos excusas, manos a la obra y a descubrir ese mundo minúsculo…




Anímate, haz fotos y compártelas aquí





viernes, 25 de julio de 2014

Cómo organizar nuestras fotos

Cuando era pequeña, ordenar las fotos era muy fácil. Aquella caja de madera llena de fotos, era el mejor orden que podía existir. El contacto directo con el papel, incluso el olor a los líquidos reveladores. Pero de esto ya ha pasado mucho tiempo y hoy en día gracias a las cámaras digitales, el volumen de fotografías que tenemos es  incalculable. Si a ello le añadimos la posibilidad de compartirlas con los demás a través de las redes sociales o cualquier otro medio, esa cantidad se multiplica considerablemente, ya que no solo tenemos las nuestras, sino las de todos aquellos que las comparten y nos puedan interesar. 


Al principio, guardaba las fotografías en el disco duro de mi ordenador, hasta que en una ocasión falló y perdí una gran cantidad de fotos. En ese momento decidí guardarlas en DVD ordenadas cronológicamente. Era un buen sistema, pero a la larga me di cuenta de que en el momento en el que salían de mi ordenador, salían de mi vida. Seamos realistas, nadie coge un DVD para ojear fotos. Así que decidí que la mejor opción era comprar un disco duro externo. Hoy en día son muy asequibles, incluso los de mayor capacidad. Aun así sigo utilizando los DVD como sistema de seguridad, un disco duro extraíble también puede fallar. También podemos guardarlas en espacios como dropbox o drive de google que te ofrece 15 GB de almacenamiento gratuito. Tienes un drive por cada cuenta de Gmail que tengas e incluso puedes comprar más GB, si ya lo has llenado.


Hasta aquí el tema del almacenamiento, pero… ¿qué pasa con el orden? ¿Cuántas veces has intentado buscar una foto concreta de hace unos años y lo has tenido que dejar por imposible? Después de probar muchas formas de organización, he llegado a la que (al menos de momento) me da mejor resultado. Lo que más escasea hoy en día es el tiempo. Así que, gestionémoslo lo mejor posible siendo  organizados y sistemáticos  desde el mismo momento en el que volcamos las fotos en el ordenador, de esta forma encontraremos cualquier foto en el momento en el que la necesitemos. Muchas veces con las prisas por vaciar la tarjeta las volcamos al escritorio y decimos: - En cuanto tenga un rato las recoloco. Si ese primer paso lo hacemos bien, ya tenemos medio trabajo hecho.

Primer paso- Creamos una carpeta que se llame FOTOS



Segundo paso- Dentro de esta carpeta crearemos otras por años.



Tercer paso- dentro de la carpeta del año abrimos varias, para los distintos temas o reportajes.

Cuarto paso- En cada una de esas carpetas, renombraremos las fotos con todas las palabras claves que podamos, para poder buscarlas con el buscador de windows.




Lo más importante es empezar el nombre de la foto por la fecha, en formato año, mes y día, de esa manera siempre las tendremos  ordenadas por orden cronológico. Parece un trabajo largo, pero si se convierte en rutina no lo es. Lo más tedioso puede ser ordenar las que ya tenemos hechas, pero poco a poco también podremos hacerlo. Lo importante es comenzar ya, con las próximas que hagamos. No tenemos por qué renombrarlas una a una. Podemos seleccionar todas las que estén hechas en el mismo sitio y cambiarlas a la vez. Podemos añadir palabras claves no solo del sitio donde fueron hechas,  sino de las características de la foto que quizás algún día necesitemos, como puede ser: contraluz, nubes, cielo, azul, macro, retrato, difuminado, contraste…

Después de todo este proceso lo único que tenemos que hacer es entrar en el disco duro y en el explorador que está situado arriba a la derecha poner la palabra clave que estemos buscando. Si buscamos fotos del mar, pondremos "mar" y tendremos todas las fotos que contengan esa palabra, independientemente del año en el que fue hecha o de la carpeta en la que esté guardada.




Otra forma de buscar nuestras fotos dentro del ordenador  es con el programa picasa, hay muchos más, pero yo es el que utilizo, es de google y su descarga es gratuita. Reconoce las caras y las puedes organizar en carpetas , de esa forma de una pasada rápida puedes encontrar fotos de cualquier persona , es tan preciso que es capaz de reconocerlas aunque hayan pasado más 30 años entre una y otra y su aspecto ya no sea el mismo. También te permite enviarlas por correo,  si necesitas enviar una gran cantidad, puedes configurarlo para poder adjuntar más de cien fotos en un solo correo.




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domingo, 13 de julio de 2014

¿Por qué mirar el mundo sólo de frente?

Agáchate, estírate, túmbate y verás que diferente se ve todo. Descubre cómo lograr mejores fotos, simplemente con cambiar el Angulo de enfoque. 

Ángulo Frontal
Es el más habitual y sin darnos cuenta, es el que más utilizamos al hacer nuestras fotos. Consiste en colocarnos al mismo nivel que el objeto a fotografiar. Como es el más habitual, tenemos que conseguir que la foto llame la atención, ya que a veces este ángulo podría resultar monótono.




A ras de suelo
No solemos mirar el mundo a ras de suelo, así que también este ángulo suele resultar atractivo, ya sea para personas u objetos...  En este ángulo, la cámara se mantiene recta frente al objeto a fotografiar, como en el angulo frontal, con la diferencia de que la situamos a ras suelo. Un buen ejemplo es esta impresionante fotografía cedida por "eltomavistasdesantander".





Ángulo en Contrapicado
En este ángulo la foto se toma de abajo hacia arriba. Se puede hacer cuando el objeto a fotografiar tiene una gran altura, dándole un toque de superioridad. Si lo utilizamos al hacer un retrato, la persona puede parecer más gruesa y tiende a quedar ligeramente deformada. Pero puede resultar atractivo, si es el efecto que buscamos.





Ángulo en Picado
Es el que se toma de arriba hacia abajo en forma diagonal. Lo podemos utilizar en retratos para darle un toque de interés. Además, es el mejor ángulo para ayudar a que una persona se vea más delgada. Pero también deforma la imagen, la cabeza que es la parte mas cercana a la cámara aparece normal, pero las piernas, que quedan más lejos, parecen mucho más pequeñas. Puede resultar fácil hacer este tipo de fotografía sin quererlo, si la persona que hace la foto es más alta que la persona a fotografiar y si además, le añadimos la mala calidad de algún objetivo, podemos tener un cuerpo deformado. El truco es situar la cámara siempre a la altura de los ojos del modelo, aunque eso suponga que nos tengamos que agachar.




Ángulo Cenital
Es el ángulo en el que la foto se  toma desde arriba. No es recomendable utilizar este ángulo en los retratos, ya que distorsiona el cuerpo de la persona de una forma más exagerada de lo que lo hace el angulo en picado. Puedes utilizarlo cuando quieres fotografiar objetos pequeños.




Ángulo Nadir
Este ángulo es el opuesto al cenital, se parece al ángulo en contrapicado, pero se diferencia en que la cámara está pegada a la base del objeto, formando un angulo de 90 grados con su parte inferior. En el caso de una persona, colocamos la cámara a sus pies, mirando hacia arriba. Este ángulo lo puedes utilizar fácilmente para objetos de gran altura como serían edificios o árboles. No resulta demasiado favorecedor para las personas, y es más usado en la fotografía arquitectónica.




Tenemos muchos ángulos entre los que escoger y cada uno de ellos nos brinda un efecto diferente, si los conocemos, podemos abrir nuestra mente a todas las posibilidades. El secreto está en practicar, practicar y practicar.

Cuelga aquí alguna foto que hayas hecho con distintos ángulos. COMPARTE.

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viernes, 20 de junio de 2014

Fotografía en teatro

No es muy habitual hacer fotos en obras de teatro. Existen muchos  inconvenientes a la hora de realizar estos reportajes, ya que no podemos hacer ruido, no podemos utilizar el flash, los momentos son únicos e irrepetibles… en fín.
Lo primero que tenemos que hacer, es un inventario de todo lo que vamos a necesitar. Puede parecer obvio, pero si llegamos al teatro y vemos que nos hemos dejado algo, lo más seguro es que sea demasiado tarde. Asegúrate de que tienes las tarjetas de memoria vacías y sobre todo, lleva más de una. ¿Nunca te ha pasado ir a disparar y tener la tarjeta llena? No es el momento de ir borrando una a una las fotos del reportaje anterior, también debes asegurarte de cargar las baterías de la cámara y de limpiar los objetivos y los filtros.


Si el trabajo es por petición de la compañía es probable que te den permiso para asistir al ensayo general, esto te dará una idea de los momentos más importantes, toma notas y quédate con la iluminación. También te dará la oportunidad de encontrar la mejor ubicación y probar . Para mi gusto, la mejor se encuentra entre el telón y la primera pata lateral, porque queda por delante del escenario y tienes una buena visión sin molestar, ni al público, ni a los actores, que generalmente no utilizan ese espacio. En la figura siguiente, la zona amarilla es el lugar donde se desarrolla la obra, normalmente hay un espacio "muerto" entre lo que se llama foco (zona iluminada) y el borde del escenario, lo que facilita que podamos hacer las fotos en diagonal y no tener que sacar solamente el perfil de los actores.
Aunque no se prohíba explícitamente el uso de flash, no se puede utilizar, los actores se pueden desconcentrar. El público no siempre es consciente de esto, porque la obra fluye y puede llegar a parecer que los textos no son aprendidos sino espontáneos. Sin embargo, no es así, cualquier distracción, como puede ser: el sonido de un móvil, la alarma de un reloj, la apertura de una puerta dejando entrar la luz o por supuesto un flash, puede hacer que los actores pasen un mal rato. Trata de pasar lo más desapercibido posible. Y asegúrate de desactivar el flash para que no vaya a dispararse accidentalmente.




Como el mayor problema con el que nos vamos a encontrar al hacer este tipo de fotografía es la luz, suelo dar prioridad a la velocidad, si he estado en el ensayo general, ya se si se trata de una obra con mucho movimiento o no, así que ajustaré la velocidad que considero necesaria, para que no salgan movidas. Si usamos el modo de medición de la luz matricial, puede  que las zonas principales de la fotografía aparezcan sobreexpuestas. Debemos hacer pruebas.

Tendrás que aumentar el ISO de tu cámara, pero ¡cuidado!, si la aumentas demasiado, aparecerá ese enemigo llamado “ruido”. Yo, personalmente, prefiero que queden  un poco subexpuestas y darles claridad con Photoshop, el ruido no es tan evidente.

Para este tipo de fotografía necesitamos un objetivo muy luminoso. Al permitirte hacer fotos en malas condiciones de luz, no tienes que subir la ISO, evitando de esta forma el ruido. También será más fácil enfocar. Si hay poca luz, y no tienes un objetivo muy luminoso, puede que el enfoque automático no funcione correctamente y tampoco podremos  hacerlo de forma manual, a no ser que en la obra no haya movimiento y hayamos enfocado antes de empezar la obra, cuando había suficiente luz. Pero pocos serán los casos en los que encontremos este tipo de situación.


Lo ideal sería tener dos cámaras situadas una, a cada lado del escenario y disparar la que tenemos en frente con el mando a distancia o con un disparador con intervalómetro  y enfocada con la mínima distancia focal, para asegurarnos de no cortar la escena. Yo siempre utilizo trípode, con malas condiciones de luz, ni el mejor pulso es capaz de hacer fotos nítidas. 


Si la obra de teatro que vamos a fotografiar es, por ejemplo, infantil en un colegio, hay que tener en cuenta al resto de los padres... puede ser una batalla campal. En estos casos, aconsejo hacerse de un trípode robusto, colocarse al fondo, para asegurarse de que nadie se va a tropezar con él, ni nos va a empujar, levantar la cámara por encima de todas las cabezas y si es necesario, utilizar el disparador automático. El plano será único, al no poder manipular la cámara a mano, pero nos aseguraremos las imágenes. Si estamos demasiado lejos, puede que necesitemos utilizar un teleobjetivo y sobre todo debemos hacer las fotos con el máximo tamaño, para poder recortarlas en photoshop y eliminar todo lo que no sea escenario.

viernes, 14 de febrero de 2014

¿Cómo fotografiar la luna?

Cada vez que hay luna llena me apetece salir a fotografiarla, es la misma luna... es la misma fotógrafa... pero no puedo evitarlo.
Las primeras veces que intenté fotografiarla,  me llevé una gran desilusión al ver el resultado. Iba armada con mi trípode para evitar movimientos. Así que no entendía por qué no se notaba ningún detalle, por qué solo era una mancha blanca luminosa. Ni siquiera el cielo era negro, había tanta luz que todo el cielo era luminoso.
Cometía el error de poner una exposición larga en la cámara, simplemente porque estaba acostumbrada a utilizar este tipo de exposiciones cuando hacía fotos con poca luz.  De hecho, había estado haciendo fotos a los coches que pasaban y esa larga exposición me había regalado unas instantáneas preciosas.

La luna refleja una gran cantidad de luz, así que no necesita una larga exposición. Reajusté y me gustó lo que vi. Hay que añadir que aquella experiencia fue hace más de 20 años, cuando cada disparo nos costaba dinero, no existían las cámaras digitales, ni la posibilidad de disparar mil veces hasta dar con la imagen adecuada.

Debemos seguir unas cuantas reglas para dar con nuestra luna perfecta.

  • No está de más consultar las fases de la luna, nos evitaremos llegar al punto en el que haremos las fotos y descubrir que apenas se ve o que ni siquiera está visible porque estamos en luna nueva.
  • Es aconsejable  la medición puntual. La medición matricial, que suelen tener seleccionadas las cámaras por defecto engañarán a la cámara y probablemente la luna salga sobre expuesta.
  • No está de más consultar las fases de la luna, nos evitaremos llegar al punto en el que haremos las fotos y descubrir que apenas se ve o que ni siquiera está visible porque estamos en luna nueva.
  • Utiliza el zoom al máximo.
  • Enfoca al infinito: Es preferible  colocar el modo de enfoque en posición manual para que quede fijado al infinito






 Estas fotos las hice este verano, para ver la diferencia entre las dos exposiciones






La foto siguiente está hecha en marzo del 2010.   Durante aquellos días, en las redes se compartieron miles de fotos de la luna. El color no está modificado, cuando la Luna está más próxima al horizonte se percibe más roja, ya que los rayos de luz tienen que atravesar un espesor mayor de atmósfera. A eso se debe el color de esta foto.


lunes, 10 de febrero de 2014

Si o no al uso de photoshop


La utilización de photoshop se ha extendido de una forma antes desconocida entre los medios de comunicación. Es un tema que crea una gran polémica entre el mundo de la fotografía ¿Deberían existir límites?

Si estamos hablando, por ejemplo, de una empresa de cosmética creo que debería estar totalmente prohibido porque se está mintiendo. Nos muestran una imagen impecable, sin imperfecciones después del uso de un maquillaje o una crema hidratante. Ese retoque no se ha realizado para resaltar la belleza de la modelo, su único objetivo es engañar al público y vender el producto. O ¿Qué decir de esas melenas brillantes, lisas, sin punta abiertas, ondeando al aire por haber utilizado una marca de champú? Grandes mentiras a las que ya estamos acostumbrados. Tanto, que nadie se plantea que pudiera ser delito al tratarse de publicidad engañosa.

Yo me declaro defensora del retoque fotográfico cuando el fin no sea vender sino crear y hacer sentir bien a la persona que mira la foto. ¿Alguien se ha planteado alguna vez que un pintor sea un fraude? Creo que no. ¿Por qué cuando alguien ve un cuadro no dice: “Esto es una gran mentira, este paisaje o este rostro no muestra la realidad tal y como es”? No lo decimos porque se trata de arte y lo vemos como tal. Un pintor puede pasarse horas o días  retocando su cuadro, dejando su huella personal, para dar como resultado una obra de arte, aunque no se parezca a nada real si hablamos de cubismo o incluso arte abstracto… Sin embargo, cuando es un fotógrafo el que retoca su trabajo se le tacha de mediocre o incluso “tramposo” por transformar esa primera imagen que captó el objetivo.

Hay quien dice, que ya no hay fotógrafos sino informáticos. No cabe duda de que es necesario dominar el programa para poder llegar al resultado que buscamos, pero por muy buen informático que se sea, si no tienes el gusto o la visión clara de lo que quieres transmitir no te servirá de nada. Como el pintor que tiene las mejores y más caras materias primas, si no tiene alma de pintor y no sabe transmitir,  el resultado de su trabajo será un fracaso.

Quien dice no retocar las fotografía también lo hace, de otra manera, en el momento del disparo, ¿o acaso  no alteramos la realidad modificando  la iluminación en un estudio? Podíamos ceñirnos a la realidad del momento y hacer la foto con la luz que tengamos y  si hay un elemento que nos molesta en la fotografía ¿no lo quitamos  antes de disparar? Dejémoslo donde está, ya que esa es la realidad. Entonces, ¿solo se considera retoque cuando lo hacemos desde nuestro ordenador?


Como ya he dicho soy defensora del retoque, cuando retoco una fotografía no pretendo engañar, de hecho nunca lo oculto. Lo que trato es de crear algo a partir de una base (la foto original).  No la retoco porque crea que la original no es buena, simplemente le doy mi toque personal: las nubes me gustan contrastadas, los paisajes sin sol me gustan desaturados, con aire melancólico y si hago un retrato corrijo imperfecciones, siempre dentro de un límite, sin transformarlos en caricaturas que no tengan que ver con la realidad.


En las fotos de abajo, eliminé el entorno del avión y le exageré la boca. Cuando miré a través del objetivo vi la cara de una especie de insecto mirándome. Fue un instante, pero lo suficiente como para necesitar retocarla y enfatizar esa mirada.





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martes, 21 de enero de 2014

Filtros de densidad Neutra (ND)


  El mundo de la fotografía es un camino sin meta. ¿Cuándo decidimos que ya lo sabemos todo, que ya controlamos todas las técnicas y conocemos todos los accesorios que tenemos a nuestro alcance? Por mi parte, acabo de descubrir este tipo de filtro y será mi próxima adquisición, sin duda. ¿Cuántas veces hemos visto un río y hemos deseado fotografiarlo  con un halo de romanticismo, nebuloso? Yo,  muchas veces.  Pero, a no ser que el río  esté rodeado de frondosos árboles que resten luz  o que el día esté nublado, el resultado nunca es el esperado. Esta foto la hice en Hervás (Cáceres) y de haber conocido el filtro el efecto sería mucho más bonito.



  Los filtros de densidad neutra  no tienen ningún efecto  sobre el color de la escena, simplemente  reduce la cantidad de luz que llega a la cámara, permitiéndonos  tomar fotografías con aperturas grandes y velocidades de obturación muy bajas, en situaciones en donde normalmente la foto saldría completamente sobre expuesta.
  Puede que el enfoque automático de la cámara no funcione, pero lo puedes solucionar enfocando manualmente la escena y añadiendo el filtro de densidad neutra o ND.

  Los filtros de densidad neutra más frecuentes son de 6, 8 y 10 diafragmas y los más recomendables son los de cristal ya que los de gelatina tienden a reducir la calidad de las fotografías. Prometo enseñaros las fotografías que haga con mi nuevo filtro.