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lunes, 11 de mayo de 2015

Belchite, un viaje fotográfico a la guerra civil.

A veces nos parece que la guerra civil española es una historia que contaban los abuelos o simplemente un tema de obligado estudio en los institutos. Pero cuando visitas Belchite, tomas realmente conciencia de la barbarie que vivieron nuestros antepasados más cercanos. 

La pequeña y bien fortificada población de Belchite, venía siendo desde principios de 1937 uno de los principales objetivos de las tropas republicanas en el Frente de Aragón.

Los primeros combates en torno a Belchite ocurrieron a finales de agosto, el día 26 la población ya estaba completamente cercada. Tenían varios puestos de ametralladoras, colocaron sacos de arena como barricadas en las calles de la localidad, además de carros y escombros, con el fin de retardar el avance de las fuerzas republicanas. Se sucedieron duros combates callejeros, a los sitiados se les cortó el agua. La falta de comida y suministros médicos empezó a hacerse notar a medida que la intensidad de la lucha aumentaba.

El 31 de agosto se produjo el asalto final, los brigadistas lograron entrar en la fábrica de aceite y al día siguiente la aviación republicana atacó sistemáticamente el casco urbano. El 3 y el 4 de septiembre tuvieron lugar combates casa por casa en los que fueron cayendo los últimos reductos franquistas.

En la madrugada del día 5 al 6 los últimos defensores que resistían en el ayuntamiento intentaron la huida a la desesperada. Unos 300 consiguieron cruzar las líneas republicanas y de ellos unos 80 llegaron a Zaragoza. Como consecuencia de los enfrentamientos, el pueblo quedó totalmente destruido. En lugar de su reconstrucción, el régimen de  Franco decidió crear un pueblo nuevo al lado, dejando intactas las ruinas del anterior como recuerdo de la guerra civil y de lo que se consideraron excesos del bando vencido.

Aquí os dejo unas cuantas imágenes de Belchite.





























































































lunes, 8 de septiembre de 2014

Fotografía macro

Quien haya visto mis reportajes, sabe perfectamente que la fotografía macro es, sin lugar a dudas, mi preferida. Fotos llenas de detalles, cosas que vemos habitualmente, pero que por su tamaño nos pasan desapercibidas. Tengo cierta debilidad por las gotas de agua; esa perfección posada sobre cualquier superficie, tan redondas y con un punto de apoyo tan pequeño, que podrían parecer montajes.
En sus orígenes el nombre atribuido a este tipo de fotografía era fotomacrografía, pero  se ha ido acortando hasta quedarse en  “macro” y a pesar de lo que la mayoría de la gente cree,  no es una función de la cámara , sino un objetivo en sí. Es cierto que las cámaras digitales suelen ofrecer el modo macro ( suele representarse con una flor, (una especie de tulipán) con el que podemos acercarnos mucho al objeto, pero nunca lo suficiente, como para estar hablando de fotografía macro.








Entendemos por fotografía macro, aquella en  la que el objeto aparece más grande de lo que es en realidad, sin necesidad de ampliarla; como en el ejemplo siguiente, el mismo abejorro se asustaría de sí mismo.

Ya he hablado en otros post de la importancia del fondo , en este tipo de fotografías debemos prestarle una mayor atención. Nos centramos en un solo objeto y tiene que quedar claro que es el protagonista, él y solo él, así que no pasa nada porque salgamos a la naturaleza con nuestra cartulina verde o negra debajo del brazo.  Puede resultar un fondo improvisado muy útil, además como va a quedar difuminado, no se sabrá de que se trata. También nos pueden servir para evitar el aire, el mayor enemigo de los macros al aire libre. El trípode también es un buen aliado, para poder utilizar velocidades lentas si son necesarias y si además utilizamos el disparador automático, tendremos las manos libres para sujetar las cartulinas.





Otro punto importante es la  profundidad de campo, en este tipo de fotografía es muy pequeña, así que si utilizamos el enfoque automático, no siempre conseguiremos que quede enfocada la parte del objeto que nosotros elijamos, por lo tanto, el mejor consejo para controlar el enfoque es que sea manual.


Todo esto está muy bien, pero ¿qué pasa si no tememos presupuesto para comparnos un objetivo macro? No pasa nada, existen alternativas, siempre podremos echar mano de las lentes de aproximación. Podríamos llamarlas “filtros” ya que, acopladas al extremo de nuestro objetivo, consigue aumentar las imágenes como si se tratase de una lupa.





Son fáciles de usar, así que no tenemos que desmontar ni sustituir el objetivo. No influyen en la cantidad de luz que llega a nuestra cámara. Su peso es insignificante y el precio puede variar entre 15 euros si los compramos por internet y unos 30.
Aunque debemos tener en cuenta, que para conseguir una buena nitidez debemos cerrar el diafragma más que con el objetivo, por lo que necesitamos una buena cantidad de luz. Creo que es el único inconveniente que podemos atribuirle a este accesorio.

Así que ya no tenemos excusas, manos a la obra y a descubrir ese mundo minúsculo…




Anímate, haz fotos y compártelas aquí





domingo, 13 de julio de 2014

¿Por qué mirar el mundo sólo de frente?

Agáchate, estírate, túmbate y verás que diferente se ve todo. Descubre cómo lograr mejores fotos, simplemente con cambiar el Angulo de enfoque. 

Ángulo Frontal
Es el más habitual y sin darnos cuenta, es el que más utilizamos al hacer nuestras fotos. Consiste en colocarnos al mismo nivel que el objeto a fotografiar. Como es el más habitual, tenemos que conseguir que la foto llame la atención, ya que a veces este ángulo podría resultar monótono.




A ras de suelo
No solemos mirar el mundo a ras de suelo, así que también este ángulo suele resultar atractivo, ya sea para personas u objetos...  En este ángulo, la cámara se mantiene recta frente al objeto a fotografiar, como en el angulo frontal, con la diferencia de que la situamos a ras suelo. Un buen ejemplo es esta impresionante fotografía cedida por "eltomavistasdesantander".





Ángulo en Contrapicado
En este ángulo la foto se toma de abajo hacia arriba. Se puede hacer cuando el objeto a fotografiar tiene una gran altura, dándole un toque de superioridad. Si lo utilizamos al hacer un retrato, la persona puede parecer más gruesa y tiende a quedar ligeramente deformada. Pero puede resultar atractivo, si es el efecto que buscamos.





Ángulo en Picado
Es el que se toma de arriba hacia abajo en forma diagonal. Lo podemos utilizar en retratos para darle un toque de interés. Además, es el mejor ángulo para ayudar a que una persona se vea más delgada. Pero también deforma la imagen, la cabeza que es la parte mas cercana a la cámara aparece normal, pero las piernas, que quedan más lejos, parecen mucho más pequeñas. Puede resultar fácil hacer este tipo de fotografía sin quererlo, si la persona que hace la foto es más alta que la persona a fotografiar y si además, le añadimos la mala calidad de algún objetivo, podemos tener un cuerpo deformado. El truco es situar la cámara siempre a la altura de los ojos del modelo, aunque eso suponga que nos tengamos que agachar.




Ángulo Cenital
Es el ángulo en el que la foto se  toma desde arriba. No es recomendable utilizar este ángulo en los retratos, ya que distorsiona el cuerpo de la persona de una forma más exagerada de lo que lo hace el angulo en picado. Puedes utilizarlo cuando quieres fotografiar objetos pequeños.




Ángulo Nadir
Este ángulo es el opuesto al cenital, se parece al ángulo en contrapicado, pero se diferencia en que la cámara está pegada a la base del objeto, formando un angulo de 90 grados con su parte inferior. En el caso de una persona, colocamos la cámara a sus pies, mirando hacia arriba. Este ángulo lo puedes utilizar fácilmente para objetos de gran altura como serían edificios o árboles. No resulta demasiado favorecedor para las personas, y es más usado en la fotografía arquitectónica.




Tenemos muchos ángulos entre los que escoger y cada uno de ellos nos brinda un efecto diferente, si los conocemos, podemos abrir nuestra mente a todas las posibilidades. El secreto está en practicar, practicar y practicar.

Cuelga aquí alguna foto que hayas hecho con distintos ángulos. COMPARTE.

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martes, 8 de abril de 2014

Cómo fotografiar bebés y niños pequeños

A pesar del cuidado que tengamos a la hora de fotografiar a un bebé o a un niño pequeño, es fácil caer en los mismos errores una y otra vez. Pero de eso se trata, no solo en la fotografía, sino en la vida ¿no? De cometer errores y ser capaces de aprender de ellos. Vamos a repasar algún consejo para nuestro próximo reportaje.






El juego:  Algo tan importante en la vida de un niño, no puede quedar excluido en las sesiones fotográficas. Una buena idea para que los niños aparezcan relajados en las fotos es convertir la sesión fotográfica en un juego. A la mayoría de los niños les gusta, o al menos no les importa  que les hagan fotos, pero se cansan en seguida.  Así que déjales jugar o incluso juega con ellos y el resultado será sin duda, mucho mejor. Un buen truco será incluir en la sesión fotográfica sus juguetes favoritos, de esa manera pueden incluso llegar a olvidar que les están fotografiando, yo acostumbro a poner música para que se sientan a gusto, el ambiente que se crea es más agradable.

La temperatura: Recordemos que al hablar de bebés, la temperatura es algo que no debemos dejar de lado, en un ambiente frío o excesivamente caldeado, no se encontrará a gusto. Independientemente de la temperatura que a nosotros nos parezca agradable, debemos pensar en ellos. Lo mas adecuado es tener la habitación entre 20 y 23 grados. La humedad debería estar entre 50 y 60%, pero este punto es algo más difícil de conseguir y no es tan importante como lo  la temperatura.

El tiempo: Vamos a necesitar mucha paciencia y tomárnoslo con calma, no podemos tener  prisa. Si empiezas la sesión pensando que después tienes algo que hacer, es mejor que dejes la sesión fotográfica para otro momento, porque necesitarás algo más que tranquilidad para poder trabajar a gusto.


Ayuda externa:  Tanto si fotografías a un bebé, como si fotografías a un niño algo más grande, vas a necesitar ayuda.  En nuestro estudio abundan los cables, los focos, los enchufes... no puedes estar pendiente de todo a la vez y además pretender sacar fotos interesantes, incluso puede ser peligroso. Así que pide ayuda.


La Velocidad de disparo: Otro punto importante a tener en cuenta es la velocidad de disparo. Esta va aumentando  a medida que los niños crecen, para que las fotos no queden movidas. A medida que los niños se van haciendo mayores, sus movimientos son más rápidos e impredecibles. Un bebé pasa la mayor parte del tiempo durmiendo y a no ser que no esté a gusto, está en reposo. Sin embargo, en cuanto deja de ser bebé, ya nunca para. Para compensar la falta de luz, deberás disponer de una buena luz artificial (si estás fotografiando en interior) prueba también a subir el ISO.

El flash. Si estamos fotografiando a un bebé no debemos  utilizarlo  por varios  motivos: En primer lugar, porque les molestamos con la luz. Hasta hace poco pensaba que también era dañino para sus ojos. Pero  los oftalmólogos afirman  que la luz que utilizan para ver la retina de los bebés y saber si padecen retinopatía, generan niveles de iluminación cinco veces superiores que un flash fotográfico y suelen estar un par de minutos viendo la retina del bebé con esa luz, aseguran por tanto,que  no es dañino. Lo menciono a modo de información, pero yo, personalmente, prefiero no hacerlo. A parte de esto, les asusta, y las fotos de un bebé asustado, no es lo que andamos buscando. A mí no me gusta utilizar el flash, no ves el resultado del disparo hasta que lo has realizado, aplana las imágenes y le da un tono frío a la fotografía.

El Zoom:  que no te de miedo pasarte con el zoom. Los primeros planos ocupando todo el encuadre son muy adecuados para las fotografías de niños. Cuando mires a través del visor, no le mires solamente a él, mira a su alrededor y si lo que ves, no es realmente importante, sácalo  del encuadre.


Pega el dedo al obturador:  Ya quedó en el recuerdo la época en la que cada disparo nos costaba dinero al tener que revelar los carretes, así que haz todas las fotos que puedas. Los niños se mueven mucho y cuando piensas que tienes un buen encuadre, cambian el gesto y te quedaste sin foto. Así que haz muchas fotos, seguro que alguna fotografía se salva de la quema.


El mejor ángulo: La mejor forma de fotografiar a un niño pequeño  es su propia altura. Muchas veces hemos visto fotos donde aparece alguien con el cuerpo de tamaño normal, pero las piernas anormalmente cortas. Lo primero que pensamos es que vaya cámara más mala, pero no siempre es así, Si hacemos la foto desde su altura, en lugar de hacerla de arriba hacia abajo, conseguiremos que se mitiguen las posibles distorsiones de la óptica de nuestra cámara. Así que ponte de rodillas, túmbate, siéntate, lo que precises para estar  a su misma altura y sobre todo enfoca a los ojos, esta es una regla de oro en fotografía de retratos, no solo en niños.



Escoger un buen momento. Como el niño tenga hambre, sueño, frío o esté incomodo no vamos a conseguir una buena foto. ¡Cómo le explicamos que solo queremos cinco minutitos para hacerle unas fotos!. Mejor espera al momento en  que tenga todas sus necesidades cubiertas e inténtalo de nuevo. Las fotos mientras duermen, son una de mis debilidades.



El fondo:  Una foto preciosa puede quedar totalmente arruinada con un fondo  inadecuado. Si tenemos un fondo llamativo, éste le restará protagonismo al niño. Así que es preferible buscar alguno neutro, que pase desapercibido y lleve nuestra mirada al niño. Otra opción es abrir completamente el diafragma y desenfocar el fondo.


La ropa:  Si estamos fotografiando a un bebe, debemos darle importancia a la ropa que utilizamos. Porque él es el único protagonista . No pasa lo mismo con un niño algo más grande que está jugando, en ese caso fotografiamos un momento, una escena, pero al tratarse de un bebé, no hay actividad, en la foto solo le tenemos a él, él es el centro, así que no vamos a arruinarlo poniéndole una ropa tan llamativa que le reste protagonismo. Utiliza colores lisos o suaves y que no distraigan la atención del espectador.




Edición: A la hora de editar las fotos, quedarán muy bonitas si alguna la pasas a blanco y negro o a sepia, Yo prefiero retocarla posteriormente en el ordenador, que disparar en modo blanco y negro, tienes más libertad a la hora de escoger los matices y cuando hayas terminado tu trabajo..., revela, revela, revela… No dejes tus fotos en el ordenador, en un disco duro o en DVD, al final no las miras. Si las tienes en papel, siempre las tendrás a mano. A mí personalmente, me gustan los foto álbumes, su apariencia es de libro con tapas duras y acolchadas y te da la libertad de escribir texto. Suelo hacer anuarios y me gusta el resultado.